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sábado, 8 de octubre de 2011

Las contradicciones del Open Access

Una extraña dicotomía está surgiendo en la comunidad científica. En momentos en los que toca apretarse el cinturón y justificar gastos en las bibliotecas universitarias se convierte cada vez más en una odisea, la convivencia de dos modelos de publicación, - acceso abierto y el modelo tradicional, - crea una tensión cada vez mayor entre editores, autores y bibliotecarios.

La entrada de Internet supuso una merma importante para las revistas científicas como el principal canal de comunicación científica. Repositorios, páginas personales y un medio más competitivo (en parte debido por las facilidades que el medio digital ofrece para la creación de nuevas revistas), pusieron en entredicho los precios por suscripción y el modelo de negocio. Escudadas en la afirmación de que son ellas, las revistas, las encargadas de preservar la calidad de las publicaciones científicas (una responsabilidad que tiene sus costes) y facilitando ciertas modalidades de acceso gratuito, establecieron una tregua temporal con sus principales clientes: las bibliotecas universitarias.

Sin embargo, los recortes presupuestarios han reavivado esas antiguas tensiones, si es que alguna vez dejaron de existir. Hace varias semanas, The New York Times puso de relieve esta delicada situación en la que se encuentran los editores, al tener que justificar unos precios desmedidos por ofrecer acceso a uno trabajos de investigación que no costean.

Pero parece ser que es imposible contentar a todos, las revistas que han optado por un modelo de acceso abierto, contentando así a sus clientes, han elegido como modelo de negocio el pago por publicación. El principal ejemplo es, cómo no, PLoS ONE, grupo editorial en el que hay que pagar miles de dólares para que un artículo sea aceptado para revisión. Una solución peligrosa que no convence a la comunidad científica, ya que pone en entredicho precisamente esa calidad que aseguran las revistas en sus publicaciones.

Se ve pues que la tensión entre bibliotecas, editores y autores será difícil de resolver y evidencia una vez más, la debilidad del sistema de publicación científica. Sin duda, será interesante seguir de cerca la evolución de estos modelos de negocio y el impacto que tenga el acceso abierto una vez llegue a implantarse de manera definitiva.

domingo, 17 de julio de 2011

Sobre agentes e integrados

Tras participar en el congreso Umbrella 2011 el pasado miércoles con todo este asunto de los bibliotecarios integrados en los grupos de investigación, he recibido bastante feedback como para darme cuenta de que hay evidencias en el interés de este perfil y que hay serias cuestiones que deben ser tratadas para que pueda implantarse.

El interés que despertó la sesión y sobre todo mi intervención (algo que no esperaba en absoluto) evidencia la existencia de una necesidad a la hora de ofrecer un mejor servicio a los investigadores y el desconcierto a la hora de plantear cómo afrontar estas nuevas demandas.

En primer lugar, el tema de la financiación es clave, no obstante, parece que se puede superar, ya que como se demuestra en muchos casos (en nuestro caso por ejemplo y al que me refiero en las últimas diapositivas), son los propios grupos de investigación los que se encargan de financiar la creación de estos puestos.

La otra cuestión clave y, en mi opinión, la más complicada, es la de la formación. El hecho de que quede la duda de si es el bibliotecario (o más bien el profesional con estudios en Documentación) la persona idónea para cumplir este rol, es preocupante. Si bien es cierto que es necesario conocer a fondo el modus operandi del investigador, no tengo tan claro que investigadores de otras disciplinas manejen mejor que nosotros las herramientas necesarias (o al menos que tengan la misma habilidad que nosotros para dominarlas rápidamente). Pero está claro que algo falla cuando se pone de relieve el hecho de que muchos bibliotecarios sean incapaces de hacerlo. El debate está abierto.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Puesta al día

No me he olvidado del blog, como dice Natalia, simplemente he estado disperso en otras actividades. Haciendo un rápido resumen de lo que ha sido este último mes, estas son las actividades más notable que me han tenido fuera de estos lares:

Un mes completito que no ha dejado tiempo para mucho más. Para tener más controlado lo que estamos haciendo, como siempre os recomiendo visitar de vez en cuando EC3Noticias, por donde estoy yendo más a menudo que por aquí.

sábado, 6 de marzo de 2010

El bibliotecario “incrustado”

Durante las últimas semanas, en EC3 estamos recibiendo una serie de peticiones un tanto particulares que ponen en evidencia los drásticos cambios que están sufriendo las necesidades de los investigadores en el ámbito universitario. Básicamente consisten en profesores universitarios que necesitan a un documentalista que les ayude con la búsqueda de evidencias de calidad para la acreditación, aunque también hemos recibido alguna petición de asesoramiento completo de cara al desarrollo de la actividad investigadora.

Peticiones obviamente muy interesantes y que ponen de manifiesto aquello que ya anunció Daniel Torres sobre la aparición de un nuevo perfil profesional denominado en inglés embedded librarian, es decir, bibliotecario integrado o incrustado, cuya traducción parece más divertida (podéis ver sus presentaciones donde detalla en qué consisten las tares de este nuevo profesional). Un perfil muy interesante y que trae como novedad la integración del bibliotecario/documentalista en los grupos de investigación para ofrecer de este modo, un servicio completamente personalizado y ajustado a las necesidades específicas de los investigadores que lo integren.

Lo mejor (o peor, según se mire) es que son los propios usuarios los que están demandando a este tipo de profesionales y no los profesionales los que han ido transformando sus servicios hasta acabar adoptando este papel, ayer mismo un investigador me definía sin saberlo, las tareas que este nuevo profesional debe realizar, cuando me exponía el tipo de asesoramiento que quería: alguien que le asesore sobre cómo difundir sus trabajos, dónde publicarlos, que le gestione el CV, se encargue de que sus trabajos cumplan los requisitos de forma que requieren las publicaciones, le indique cuáles son los puntos débiles de su carrera investigadora y en los que debe incidir más, le avise cuando aparezcan convocatorias de su interés, etc.

La cuestión obvia que se deduce de todo esto es; ¿por qué no están realizando estas tareas las bibliotecas universitarias? En teoría esta labor les correspondería a ellas. De momento, intentaremos ir aprovechando ese vacío para cubrir este nuevo espacio de trabajo.