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lunes, 16 de septiembre de 2013

Nueva publicación: Against the resilience of rejected manuscripts

Esta entrada reproduce el contenido de otra previamente publicada en el blog EC3Noticias: Against the resilience of rejected manuscripts.

Acabamos de publicar en el último número del Journal of the American Society for Information Science and Technology una carta titulada 'Against the resilience of rejected manuscripts' en la que respondemos a un editorial de Blaise Cronin en la que analiza qué ocurre con los papers que rechaza JASIST y descubre, que muchos de ellos acaban publicándose en otras revistas o formatos. De los 180 manuscritos que analizan, identificaron 74 de ellos publicados ya fuera en revistas o en tesis, informes técnicos, etc. De estos, 40 se publicaron en revistas nucleares del área de Biblioteconomía y Documentación. Esto podría poner en tela de juicio el sistema de revisión por pares ya que significa que normalmente, trabajos rechazados acaban publicándose en otros medios.

En nuestra carta, reflexionamos sobre cómo el peer review actúa más como moderador de la ciencia que como filtro, desviando aquellos trabajos de peor calidad a revistas de menor impacto más que imposibilitando su publicación. No obstante, consideramos que el sistema tiene margen de mejora ya que no tiene sentido que un mismo trabajo sea revisado una y otra vez por distintos investigadores (que trabajan de manera voluntaria) sin tener en cuenta los informes emitidos por los anteriores revisores del trabajo. Por tanto proponemos que los sistemas de gestión de revistas tipo OJS por ejemplo, hagan un seguimiento de los manuscritos que son rechazados y enviados a otras revistas, incluyendo la opción de que las revistas que así lo deseen puedan compartir informes de revisores para así no cargar más a los investigadores y maximizar esfuerzos.

LEER EL ARTÍCULO COMPLETO

Robinson-García, N., Torres-Salinas, D., Campanario, J.M., & Delgado López-Cózar, E. Against the resilience of rejected manuscripts. Journal of the American Society for Information Science and Technology, 64(10), 2187-2188 doi:10.1002/asi.22894

martes, 28 de agosto de 2012

Otra vuelta de tuerca


A través de la lista SCHOLCOMM de la ALA he tenido noticia de la enésima iniciativa de las ya denominadas editoriales depredadoras o en inglés, predatory publishers para marear a los ya de por sí mareados investigadores. En este caso se trata de UNAIS: Unpublished Articles In Science, una revista electrónica que, según sus propias palabras:
“[…]is open to direct submissions of articles that have either been previously refused by peer-review journals or never submitted. The manuscripts can be rapidly published along with their original reviewer report, without the need to reformat them. UNAIS also provides the possibility to publish unfinished articles that have not been considered for publication.”
Es decir, que directamente se ofrece a publicar artículos rechazados hasta en el infierno e incluso sin tan siquiera estar acabados. Jeffrey Beall, bibliotecario en la Universidad de Colorado, especializado en metadata, ha sido el encargado en dar la voz de alarma indicando los peligros que este tipo de iniciativas pueden tener, especialmente para los investigadores más jóvenes. En España también Tomás Baiget se ha hecho eco de la noticia en la lista INCYT.
En su momento, mi colega Álvaro lanzó una serie de posts advirtiendo sobre este tema que no para de saltar a la palestra una y otra vez y yo mismo tuve mis más y mis menos con alguna de estas editoriales. Mucho daño están haciendo a mi parecer todo este tipo de iniciativas al movimiento del Open Access, pervirtiendo sin duda alguna su verdadero significado.

martes, 15 de mayo de 2012

De revistas, acceso libre y engaña bobos

Some people take, some people get took. And they know they’re getting took and there’s nothing they can do about it

(The Apartment, 1960)

Volviendo un poco a los orígenes de los blogs, aquellos cuadernos de bitácora que ejercían a modo de diario, me decido a contar hoy una historieta de esas que resultan cuanto menos curiosas y aleccionadoras para aquellos que las sufren.

Resulta que hace ya unos nueve meses o así, inmerso en mis labores de bibliotecario estrellado, recibí la tentadora oferta por parte de un investigador al que llamaremos Perico, de participar con él en la edición de un número especial de una de aquellas revistas pertenecientes a lo que mi compañero Álvaro tildó en su momento como editoriales fraudulentas. Al parecer había recibido un correo de una revista nueva que le invitaba como experto en su especialidad a liderar un número especial de la revista con el objetivo de darle visibilidad. He de señalar antes de nada que soy contrario a la opinión de Álvaro como ya le he manifestado en alguna tertulia de cafetería, puesto que en ningún momento estas revistas cometen tal fraude. Aunque cierto es que utilizan ‘malas artes’ para seducir a aquellos que se dejan ser engañados, enfebrecidos por la necesidad de rellenar casillas en su currículo investigador  en su afán por progresar en la carrera investigadora. Y lamentablemente, Perico, potencial aspirante a la acreditación de catedrático, era uno de ellos. Y por ende, servidor también, arrastrado por su entusiasmo y por participar en un proyecto novedoso para mí.

La revista en cuestión no está indizada en ningún sitio y en ese sentido no supone ningún mérito añadido de acuerdo con las agencias evaluadoras, pero siempre es adulador que a uno le inviten y supone un mérito más que añadir. Una vez me decidí a participar en semejante empresa, entre Perico y yo buscamos un buen equipo internacional de editores invitados que nos acompañarían en la selección de documentos y en la invitación de potenciales autores. Dicho y hecho, compusimos el equipo e invitamos a compañeros y amigos a participar en el proyecto enviando sus artículos. Si el tema comenzó a mediados de verano, para navidades ya teníamos todos los manuscritos en nuestras manos y comenzamos a enviarlos a revisores y a recibir sus informes. En esas estábamos cuando dos o tres meses después se torció el tema. Los autores de los trabajos aceptados empezaron a recibir correos por parte de la editorial en los que se les exigía 1000 dólares, ni uno más ni uno menos, por lo que ellos llamaban article processing charges, es decir, gastos de edición de los artículos. Un precio cuanto menos excesivo cuando los editores invitados habían sido los encargados de llevar a cabo todo el proceso de revisión por pares y selección de documentos. El mínimo de artículos necesarios para que el número especial saliera adelante era de 10 trabajos, hagan las cuentas. Extrañados y sorprendidos rápidamente nos pusimos en contacto con los editores preguntando a qué se debían estos correos máxime cuando los trabajos respondían a una invitación por parte de la revista y no al interés de los autores de publicar en la misma.

Y… ¡Equilicuá! En ese momento fue cuando hizo su estelar aparición la odiosa letra pequeña. En la página web de la editorial, bien escondido, se indicaban las cláusulas que obligan a pagar a los autores que quieran publicar en sus revista aduciendo que se trata de revistas de acceso abierto. Perico, que no sabe exactamente de qué va todo este rollo del open access ni le interesa lo más mínimo, encolerizado, no tardó en contactar con los editores y mostrarles su indignación y rápidamente rompimos de raíz nuestra relación con ellos dando por zanjado el asunto y enterrando de paso muchas horas de trabajo. Obviamente, la información aparecía y en ese sentido lo más que podíamos aducir en nuestra defensa fue nuestra negligencia e ingenuidad al acceder a la invitación. Pero queda preguntarse qué porcentaje picará y acabará accediendo a pagar tales cantidades por publicar en semejantes revistas dejándose, - seguramente y tal y como sucedía en la película de Jack Lemmon, - engañar conscientemente con tal de publicar.

Tras esta experiencia, por mi parte queda aprendida la lección y mi desconfianza hacia aquellos que cobran a quienes generan contenido y no a quienes lo consumen.

lunes, 30 de enero de 2012

Peerage of Science: revolucionando el peer review

¿Una revolución editorial?’ Con esta pregunta comienza el post Mike Fowler acerca de Peerage of Science, una nueva empresa surgida de la Universidad de Jyväskylä en Finlandia. Se trata de una plataforma creada por tres investigadores finlandeses que trae aire fresco al siempre cuestionado sistema de revisión por pares. El planteamiento, ciertamente innovador, unifica distintas propuestas que ya se habían planteado en el pasado como posibles mejoras.

Peerage of Science

Se trata de una plataforma cerrada para autores, revisores y editores en la que los investigadores mandan los manuscritos para luego ser revisados por colegas que están interesados y ser posteriormente seleccionados por los editores para su publicación. Solo se puede acceder mediante invitación de un miembro y solo se puede revisar trabajos si se acredita la autoría de al menos una publicación en una revista científica internacional en la que se aparezca como primer firmante. Una vez el manuscrito es enviado, se invita a la comunidad a que muestre su interés por revisarlo (manteniendo a priori el anonimato tanto del autor como de los revisores). Tras ser revisado y corregido, los editores tienen acceso al documento con la posibilidad de ‘invitar’ al autor a publicar su artículo en su revista.

Esto permite a los editores adoptar una actitud proactiva para asegurarse los manuscritos que consideren de mayor relevancia. Al mismo tiempo, los informes de los revisores son puntuados, así como almacenadas las revistas a las que han contribuido finalmente, lo que se traduce en prestigio para los mismos. Un planteamiento como se puede comprobar, verdaderamente innovador. Sobretodo si, como pretenden los fundadores de esta empresa, se acaba convirtiendo en un buen negocio.

De momento, han logrado una reseña en la prestigiosa revista Science, colaboran con la revista Ecography, de la editorial Wiley & Sons y han comenzado a recibir sus primeras críticas como las que señala Mike Fowler en su post, veremos qué le depara el futuro.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Soft science: la ciencia se ablanda

Llevamos ya un tiempo en el que se están convirtiendo en cotidianas las noticias sobre malas prácticas en el sistema de comunicación científica. En primer lugar, tenemos el sonado caso del psicólogo Stapel y la retractación de su enésimo artículo en la prestigiosa revista Science, por otro, las universidades saudíes y su política a base de talonario para mejorar sus posiciones en los rankings, y por último,  las alertas contra las consideradas “editoriales fraudulentas”. La verdad es que popularidad con la que cuenta el blog Retraction Watch llega a ser preocupante, ya no por la calidad del mismo, que es indudable, sino porque su ritmo de publicación no cesa.
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En Scholarly Kitchen hacen una interesante reflexión sobre el preocupante estado de salud del sistema de comunicación científica, cada vez más viciado por los criterios de evaluación establecidos por agencias e instituciones financiadoras. Así, se plantea si tal vez el estado de ansiedad que está contaminando ya no sólo a investigadores, sino también a gestores y editores, está logrando precisamente el efecto contrario que se planteaba en un principio. Los argumentos que presenta son bastante irrefutables, desde el oportunismo en la publicación, hasta la confección de artículos de diseño de acuerdo a los estándares de las agencias evaluativas, pasando por prácticas menos éticas. Denuncia la falta de transparencia y de reproducibilidad de los resultados científicos en el sistema de publicación,  y cómo la mayor parte de las veces, el descubrimiento del fraude se debe al azar y no a las medidas de control que la revisión por pares debiera establecer.
Sin embargo, la necesidad de medir continúa vigente, ya no sólo por cuestiones de financiación, sino también para la promoción de la institución en sí. En mi opinión, la culpa no es de la forma en que se mide. Muchos son los que la critican y pocos los que ofrecen alternativas viables y coherentes. Tal vez la solución de parte de estos problemas podría venir dada por establecer políticas de data sharing, tal y como está ocurriendo ya en algunos países, y la obligatoriedad del investigador de dar evidencias de sus publicaciones. Las revistas más importantes (incluyendo a Science, la que publicó los trabajos de Stapel) ya lo hacen, pero fiar el control a editoriales que a fin de cuentas, lo que buscan es el lucro y nada más, no parece algo muy recomendable. Tal vez el problema del sistema de comunicación científica tenga más que ver con haberle dado el poder de juzgar lo que es bueno de lo que es malo a las revistas, y creernos su dictamen a pies juntillas.

sábado, 8 de octubre de 2011

Las contradicciones del Open Access

Una extraña dicotomía está surgiendo en la comunidad científica. En momentos en los que toca apretarse el cinturón y justificar gastos en las bibliotecas universitarias se convierte cada vez más en una odisea, la convivencia de dos modelos de publicación, - acceso abierto y el modelo tradicional, - crea una tensión cada vez mayor entre editores, autores y bibliotecarios.

La entrada de Internet supuso una merma importante para las revistas científicas como el principal canal de comunicación científica. Repositorios, páginas personales y un medio más competitivo (en parte debido por las facilidades que el medio digital ofrece para la creación de nuevas revistas), pusieron en entredicho los precios por suscripción y el modelo de negocio. Escudadas en la afirmación de que son ellas, las revistas, las encargadas de preservar la calidad de las publicaciones científicas (una responsabilidad que tiene sus costes) y facilitando ciertas modalidades de acceso gratuito, establecieron una tregua temporal con sus principales clientes: las bibliotecas universitarias.

Sin embargo, los recortes presupuestarios han reavivado esas antiguas tensiones, si es que alguna vez dejaron de existir. Hace varias semanas, The New York Times puso de relieve esta delicada situación en la que se encuentran los editores, al tener que justificar unos precios desmedidos por ofrecer acceso a uno trabajos de investigación que no costean.

Pero parece ser que es imposible contentar a todos, las revistas que han optado por un modelo de acceso abierto, contentando así a sus clientes, han elegido como modelo de negocio el pago por publicación. El principal ejemplo es, cómo no, PLoS ONE, grupo editorial en el que hay que pagar miles de dólares para que un artículo sea aceptado para revisión. Una solución peligrosa que no convence a la comunidad científica, ya que pone en entredicho precisamente esa calidad que aseguran las revistas en sus publicaciones.

Se ve pues que la tensión entre bibliotecas, editores y autores será difícil de resolver y evidencia una vez más, la debilidad del sistema de publicación científica. Sin duda, será interesante seguir de cerca la evolución de estos modelos de negocio y el impacto que tenga el acceso abierto una vez llegue a implantarse de manera definitiva.

sábado, 19 de marzo de 2011

Un seminario gigantesco


Los pasados días 16 y 17 de marzo, celebramos en la Facultad de Comunicación y Documentación el III Seminario EC3 sobre evaluación de la ciencia y la comunicación científica. Si cabe destacar algo por encima del resto, fue la enorme asistencia que tuvo el evento con alrededor de 100 personas de todos los puntos de España. Y aunque ya se publicará desde EC3 Noticias la reseña correspondiente, quisiera destacar aquí mi visión personal del evento.
La apertura del seminario el miércoles, vino de la mano de Evaristo que destacó la importancia de la tesis doctoral como el esfuerzo del doctorando indicativo de su posterior carrera investigadora. Fue interesante ver, una de tras de otra, las tesis en las que cada uno de mis compañeros doctorandos (y recién doctorado) están trabajando. A pesar de conocer de antemano las temáticas de cada uno, el hecho de ver todas en conjunto permite percatarse de la gran variedad temática que tocamos y el contraste que hay (especialmente en el caso de Rafael Repiso con su análisis de redes sociales y José Pino con los mapas cartográficos para la toma de decisiones), con puntos en común pero con distintos enfoques y perspectivas. Muy interesantes las aportaciones de Isidro Aguillo que estuvo muy activo y participativo sin “dar muchos palos” y haciendo comentarios que sin duda enriquecerán el trabajo de los doctorandos.
Presentación de mi proyecto de tesis para el III Seminario EC3, dirigido por Evaristo Jiménez-Contreras y Emilio Delgado López-Cózar.
El día grande fue el jueves, con tres mesas redondas muy jugosas moderadas por Daniel Torres-Salinas, Álvaro Cabezas-Clavijo y Evaristo Jiménez-Contreras consecutivamente. En la primera, dedicada ránkings de Universidades abrió la sesión Emilio Delgado aportando una visión crítica e introduciendo el tema con su “Cocinando rankings”, versión mejorada y actualizada de una presentación anterior. A continuación, Francisco Herrera presentó los Rankings ISI, esfuerzo colaborativo entre el grupo SCI2S y el grupo EC3. La sesión la cerró Isidro con una gran intervención, crítica y divertida donde presentaba una visión general del fenómeno de los rankings de universidades, sus limitaciones e impacto y presentaba el Ranking Web de Universidades en el Mundo que promueve el acceso abierto y la presencia online de los investigadores.
La segunda mesa, dedicada a la Webometría, contaba con la participación de nuestro invitado de gala, Mike Thelwall, uno de los máximos investigadores de esta disciplina a nivel mundial. Con su habitual humor inglés, ofreció una introducción a la Webometría y su aplicación a la Evaluación de la Ciencia ofreciendo ejemplos prácticos. Y como anillo al dedo vinieron los tres siguientes ponentes que le acompañaron y que ofrecieron tres casos prácticos muy distintos donde cabe utilizar las técnicas webométricas, a saber: David Minguillo y su análisis sobre parques tecnológicos y su relación con el entorno, Jose Luis Ortega y su mapeo de la red académica a nivel mundial y Esteban Romero Frías  y su análisis sobre afinidades políticas estudiando las relaciones web de los partidos políticos y los medios de comunicación.
Por la tarde tuvimos la sesión más calentita del día, como no podía ser de otra forma, al tratar de un tema que levanta polémica: La evaluación de las Ciencias Sociales y las Humanidades. Comenzó Eduardo Bergasa presentándonos el proyecto más exitoso y ambicioso a nivel nacional que hay en la actualidad: Dialnet. Una encomiable labor que se realiza desde la Universidad de la Rioja. Elea Giménez-Toledo estuvo presentando algunos resultados de un proyecto que están realizando para identificar las editoriales más prestigiosas a nivel nacional e internacional en estos campos. A continuación presentó Daniel Torres-Salinas la clasificación CIRC de revistas en Ciencias Sociales, una aproximación respaldada por los principales grupos de bibliometría de España para poner un poco de orden en estos campos. Finalmente, Rafael Ruíz-Pérez, habló sobre los nuevos criterios que se están barajando y la problemática existente para evaluar la repercusión en Bellas Artes y Humanidades. Esta fue la mesa más polémica de todas donde se habló de cuestiones tan trascendentales como qué se considera investigación en Bellas Artes, qué distinciones deben de hacerse entre distintas disciplinas de las Ciencias Sociales, etc.
Sin duda un evento exitoso y que sirvió para confraternizar con colegas de toda España y conocer qué se está haciendo a nivel nacional en el campo de la Bibliometría.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Perfiles de actividad de investigadores españoles en Economía, Educación y Psicología

El pasado 23 de septiembre hice la defensa del trabajo de fin de máster titulado "Perfiles de actividad de investigadores españoles en Economía, Educación y Psicología (2000-2006)". El trabajo se enmarca dentro del Proyecto del grupo EC3 "Parametrización de los indicadores de citación a nivel nacional de acuerdo con las áreas ANEP", un proyecto cuyo objetivo es la elaboración de herramientas bibliométricas que permiten asesorar y facilitar el trabajo del evaluador de cara a conseguir un Informed Peer Review.
En el trabajo que presenté se analizaban los distintos hábitos de producción y citación para los investigadores de estas tres áreas dependiendo del tipo de revistas donde publicaban (revistas nacionales o internacionales). Para ello se utilizaron las bases de datos WoS (para producción internacional) e In-RECS (para producción nacional). El trabajo está disponible para la descarga [pdf] y la presentación la tienen disponible a continuación. Algunas diapositivas no se ven bien por los efectos del PowerPoint, sería más conveniente descargársela para verla correctamente.

martes, 13 de abril de 2010

La guerra de los mundos

Extremadamente hilarante diría yo la extraña paradoja en la que vivimos hoy día. El bueno de Francis (excelente blog, por cierto) nos remitía hace unas semanas al último número de la revista Nature, un número especial dedicado a desmentir en gran medida muchas de las creencias populares sobre Medicina Forense derivadas de series como CSI o Bones. Creencias que han dado lugar al denominado Efecto CSI o el Síndrome CSI.
El Efecto CSI se refiere al fenómeno que hace que el boom vivido en los últimos años de series sobre criminología forense, lleve tanto a jueces, criminales y bulo a dar como válidas una serie de pruebas forenses de poca validez científica. De hecho, la comunidad científica especializada en este ámbito, ha mostrado su preocupación en los últimos tiempos por la excesiva confianza que muestran los jueces en estas pruebas que, aunque reales, no son ni de lejos, tan efectivas y rápidas como nos muestra la televisión.
Pero lo que aquí quería resaltar, no es el efecto CSI en la sociedad, sino la influencia que está teniendo sobre la comunidad científica.
To the millions of people who watch television dramas such as CSI: Crime Scene Investigation, forensic science is an unerring guide to ferreting out the guilty and exonerating the innocent. It is a robust, high-tech methodology that has all the precision, rigour and, yes, glamour of science at its best.
The reality is rather different. Forensics has developed largely in isolation from academic science, and has been shaped more by the practical needs of the criminal-justice system than by the canons of peer-reviewed research.
Science in court. Nature, 464, 325
Al final de su post, Francis reconoce entre paréntesis “que si no fuera por las series de T.V. hoy tan de moda [estos temas] a mí no me interesarían los más mínimo”. Lo mismo les sucede a los científicos, que el efecto CSI sea estudiado por los científicos, que una de las más prestigiosas revistas en el mundo dedique un número temático a desmentir lo que una serie de televisión afirma, es tan fabuloso que parece obra del mismísimo Orson Welles , engañándonos una vez más.