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martes, 10 de agosto de 2010

Interpreting IFLA

Por tercer año consecutivo vuelvo al Congreso de la IFLA, esta vez en Gotemburgoimage (Suecia). Tras mi experiencia en Québec (Canadá) y Milán (Italia) este año afronto una IFLA con nuevos retos. Retos tanto para mí como para la organización, que este año se vuelve interactiva promoviendo a tope la interacción entre los asistentes a través de las redes sociales mediante la IFLA Experience.

En lo que a mí respecta, este año dejo la batuta de traductor y acudo como intérprete, así que para los que vayáis allí estaré encerrado en la cabina micrófono en mano e intentando hacerlo lo mejor posible. Por otra parte, el próximo viernes día 13 por la tarde, gracias a la amable invitación de María Cotera, estaré impartiendo el taller “How to turn technology onto our side: Web 2.0 skills for self promotion and advocacy” dentro de la Off-site Session “Global Women’s fair: sharing best practice in support of women users, and women library and information workers” que tendrá lugar en la Biblioteca de la Universidad de Gotemburgo. Las presentaciones están disponibles en EC3Noticias.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Barreras difusas

El NYTimes publica un interesante artículo titulado "A Legal Battle for Lawyers", en la que pone en evidencia el dilema ético que representa la red social para los abogados. Internet ha supuesto fuertes transformaciones sociales y económicas: un cambio de modelo de negocio a raíz de la larga cola, un nuevo concepto de compartir, la necesidad de la inmediatez y la conexión permanente al mundo.

Mucho se ha discutido acerca de los derechos de autor, las licencias, la música compartida y los cánones impuestos para "proteger" estos derechos. El caso más reciente ha sido la amenaza de la SGAE con denunciar a la Asociación de Vecinos del Zaidín por no pagar por los conciertos gratuitos que ofrecen durante las Fiestas del Zaidín en Granada. Sin embargo, esta nueva aproximación sobre las consecuencias negativas de las redes sociales y de las nuevas formas de comportamiento surgidas a raíz del desarrollo de Internet, resulta bastante novedosa.



Sean Conway, abogado de profesión en Florida, se despachaba a gusto de una jueza a la que consideraba incompetente en un caso llamándola "bruja injusta y malvada"; Kristine A. Peshek se refería al juez instructor como el "juez sin idea" al absolver a un drogadicto confeso que mintió durante su interrogatorio para luego retractarse. Además, no solo eso, sino que en ambos casos daban datos confidenciales de los casos para sustentar sus argumentos. Esta falta de sentido de la privacidad y de juicio a la hora de expresar opiniones que no deberían hacerse abiertamente, desvela una tendencia entre los más jóvenes que se agudiza entre los profesionales del derecho. Según una encuesta de la base de datos LexisNexis, el 86% de los abogados entre 25 y 35 años pertenecen a alguna red social. Al tratarse de nativos digitales, su concepto de privacidad es mucho más suave y no son tan cuidadosos a la hora de expresar sus opiniones o al hablar del trabajo.

sábado, 1 de agosto de 2009

La información está en el diálogo

Cambian los tiempos y cambia el modelo de transmisión de la información. Lo que antes era un sistema unidireccional ahora se convierte en una conversación constante, los canales, antes visibles y claramente identificables, se convierten en redes donde la veracidad se pone en entredicho. ¿La razón? En una conversación no se pretende informar, no se pretende dar una visión precisa de la realidad ni se citan fuentes fiables. Reina la rumorología, las afirmaciones ligeras, las negaciones rotundas y sin fundamento. Todo eso se traslada a la red.

Sobre este tema habla Eva Domínguez, analizando el cruce de intereses y el dilema que surge para el periodista que anda en la cuerda floja, siempre oscilando entre la inmediatez y la veracidad contrastada. Para más INRI, cada vez más se da la suplantación de identidades, siendo el último caso más sonoro el de la cuenta en Twitter del Dalai Lama. Pero, ¿qué hacer cuando los propios protagonistas de la noticia se trasladan a estos medios y dejan de lados los tradicionales comunicados oficiales y ruedas de prensa?

LanceArmstrongTwitter

Y si no que se lo digan a los de deportes, cómo enterarnos de toda la historia surgida a raíz de la rivalidad entre Contador y Armstrong sin seguir la cuenta de Twitter del segundo. Los medios no se habrían hecho eco de declaraciones tan fuertes como la de la imagen o ésta otra. Ante casos así al periodista o al gestor de información en su defecto, no le queda más que hacer caso a Chris Moltisante y utilizar la técnica de “Positive Visualization” y cruzar los dedos para no errar en su juicio…

martes, 17 de marzo de 2009

Cuando la tecnología deja de ser el medio

chickenblogHace un mes o así Bob McKee, director ejecutivo de CILIP   escribió en su blog acerca de si CILIP debiera tener presencia en medios como Twitter. Se planteaba no solo si una institución debe tener presencia en la red social que, al fin y al cabo, es una red informal (no es la vía por la que se toman las decisiones, digamos), sino si debía abrirse cuentas en espacios que no controla, en espacios que no pertenecen a CILIP. La respuesta no se hizo esperar y Phil Bradley respondió indignado ante las reservas que desde CILIP se muestran (hasta hace poco sólo podían comentar en sus blogs los miembros de la asociación), Bob tomó nota y parece que CILIP está planteándose entrar en la red social.

Sin embargo, muchas de las cuestiones que se plantearon no dejan de ser bastante relevantes, sobretodo me llamó la atención aquello del medio por el que una institución debe comunicarse con sus clientes, usuarios, socios o como se le quiera llamar. Da la sensación de que muchas bibliotecas y asociaciones se empeñan en estar al frente de la innovación con su Twitter, blog, perfil en Facebook, cuenta en del.icio.us, página en Netvibes y seguramente que hasta podcast, sin llegar a plantearse si realmente es útil o no para sus usuarios, si realmente tiene interés y si responde a una demanda o necesidad previa.

Este no es un post no pretende ser fatalista del tipo Is Blogging Dead? que tanta cola trajo, pero si que pretende invitar un poco a la reflexión. Meredith Farkas hizo hace unos días una presentación para la ACRL Virtual Conference en la que ponía de manifiesto las razones que según ella llevan a que la llegada de lo dospuntocero sea un fiasco en las bibliotecas. En su blog analizaba cada una de ellas:

  1. Normalmente la iniciativa 2.0 no está ligada a los objetivos de la institución y no tiene cabida a la hora de llevar a cabo la planificación bibliotecaria
  2. Muchas bibliotecas se meten en todo esto por anotarse un tanto, no pretenden más que demostrar que están al día
  3. En algunos casos se trata del juguetito de algún trabajador, no está sujeto a la dirección
  4. Montar un blog se hace en cinco minutos, mantenerlo ya es otra historia

Yo añadiría a esto una última razón: muchas veces uno se mete en todo esto porque parece que es la gran revolución, pero no se trata más que de una herramienta y no tiene porqué serle útil a todo el mundo.

martes, 3 de marzo de 2009

Las bibliotecas y las redes sociales

El tema de la privacidad y las redes sociales vuelve a estar candente. Esta vez no sólo entre los geeks, donde recientemente saltaron las alarmas cuando Christian Van Der Henst, propietario de Maestros del Web, perdió su identidad online momentáneamente. También saltan las alarmas en el resto de la sociedad tras ver el lamentable espectáculo en el que se ha convertido el caso de Marta del Castillo por el uso indebido que se hizo de su cuenta en Tuenti. Es más que evidente que la cuestión de la privacidad debe ser resuelta de una vez por todas para que las redes sociales prosperen y consigan contar con la confianza del gran público. Iniciativas como la de Facebook (de la que luego se tuvo que retractar) no tranquilizan ni mucho menos.

Pero alejándonos un poco de todos estos casos un tanto extremos, está claro que las redes sociales también tienen innumerables beneficios y que además, han supuesto un gran avance en la revolución de la web 2.0. Han supuesto la entrada de la gran mayoría hacia el mundo virtual, algo que los blogs anunciaron pero nunca lograron.

En este entorno se habla mucho de la biblioteca 2.0 [pdf] y es precisamente sobre el uso que puedan hacer las bibliotecas de los servicios de redes sociales utilizando los datos de sus usuarios (Facebook en este caso, puesto que en el mundo anglosajón no tiene rival) sobre lo que va este interesante post de Peter Bromberg. ¿Por qué no utilizar toda esa información personal que nos proporcionan los usuarios para crear redes sociales? ¿Por qué no rastrear tendencias a través de los servicios bibliotecarios que utilizan los usuarios? ¿Por qué no personalizar más aún los servicios? En definitiva, ¿por qué no ser más flexibles a la hora de preservar la privacidad de los usuarios?

No se trata de hacer lo que nos dé la gana con los datos personales de la gente, sino darles el control sobre esos datos tal y como hace Facebook, enseñándoles previamente a hacer un buen uso de estas herramientas (que es la principal amenaza que presentan: la ignorancia).

Igualmente interesantes los comentarios que ha generado el post (tres por ahora, espero que más) donde aparecen varias críticas a este planteamiento:

1. La biblioteca es un servicio público y como tal debe preservar los derechos de los usuarios tanto como el resto de los servicios de la administración pública.

2. No tiene por qué ser misión de la biblioteca crear redes sociales entre sus usuarios.

3. Tal vez estamos tan obsesionados con mantenernos al día que acabamos empapándonos del espíritu competitivo que existe en la red y acabamos metiéndonos en cuestiones que no debieran preocuparnos. Tal vez mejor utilizar otras herramientas y otros datos para ofrecer servicios parecidos como LibraryThing por ejemplo.

jueves, 5 de febrero de 2009

Hay que estar online

El otro día mi peluquera me dijo que si no estás online no estás en este mundo

Una amiga de mi abuela

martes, 16 de diciembre de 2008

Ya veremos...

Había una vez un niño muy pobre y muy querido por su pueblo que quería tener un caballo. Sus vecinos se lamentaban de la mala suerte del crío cuya única ilusión era prácticamente imposible. Un día, como por arte de magia, apareció un caballo en la puerta de su casa. Todo el pueblo gritaba de júbilo por la suerte del niño pobre que hacía su sueño realidad. Sin embargo, al preguntarle, el maestro Zen se limitaba a contestar "Ya veremos...".

Un día, el niño convertido en joven, montando el caballo se cayó y se partió una pierna. El médico poco pudo hacer y quedó tullido de por vida. En el pueblo los vecinos se lamentaban y lloraban la mala suerte del pobre muchacho. "Ya veremos", dijo el maestro Zen...

Años más tarde, llegó la guerra al pequeño pueblo y ordenaron reclutar a todos los hombres en condiciones de luchar. Todos abandonaron el pueblo a excepción del joven, que debido a su pierna tullida no se encontraba en condiciones de marchar. Los vecinos no cabían en su asombro, y felices por el golpe de suerte que azotaba nuevamente al joven, corrían a celebrarlo. Sin embargo, el maestro Zen seguía impasible, "Ya veremos..."

Llevaba ya mucho tiempo deseando empezar una entrada al más puro estilo Yoriento (espero que aceptes burdos imitadores) y me pareció idónea esta historieta para ilustrar la reflexión que nos trae hoy el genial Otis B. Driftwood con motivo de su sexto cumpleaños (¡felicidades!). En ella reflexiona sobre los enormes cambios que las nuevas tecnologías han producido en nuestro comportamiento como consecuencia de los cambios que se han producido en ellas.

Lo que antes era impensable hoy es pan de cada día y ¡ay del fatídico día en que no podamos conectarnos a Internet y no ver las fotos del prójimo o del no tan prójimo! Habla de animales sociales que ya no se esconden, ansiosos por exhibirse sin tapujos, informando por el Twitter hasta de cuándo van al baño y de cómo hace tan solo un par de años (los que este blog tiene, fíjate tu por dónde) tener un blog era tan novedoso que casi se consideraba un acto de egolatría y exhibicionismo.

Los blogs, a fin de cuentas origen de todo el torbellino, han acabado por ser una extensión, seguramente anquilosada, de las redes sociales que están fagocitando ahora mismo el universo internetero conocido.

Afirma el sabio de Otis, resumiendo en pocas líneas lo que tanta polémica suscitó, revelando de este modo la sabiduría del maestro Zen al sentenciar cada suceso con un "ya veremos..."

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Una paso más en la comunicación

Resulta verdaderamente espeluznante comprobar la magnitud que está alcanzando el fenómeno de las redes sociales. No sólo ha abordado ya el ámbito del ocio sino también el de trabajo, y cada vez es más frecuente encontrarse con colegas profesionales que la utilizan para comunicarse entre sí. Los colegios invisibles ya no lo son tanto y si red social es el nombre genérico, Facebook es el nombre propio.

El culpable de esta fiebre en la que estamos todos sumergidos es Mark Zuckerberg, un joven estudiante de la Universidad de Harvard que no sabía cómo ligar con las chicas de su curso y se inventó la manera perfecta de conocer sus gustos, si tenían pareja o simplemente de cotillearles un poco. El último caso de éxito de la Web 2.0 (por llamarlo de alguna manera) donde llega un listo y pone una plataforma para que hagamos lo que siempre hemos hecho de diversas formas y la llenemos de contenido mientras se enriquece a nuestra costa. Sencillo, fácil y transparente.

Facebook is based on the idea of sharing

En una entrevista para The Guardian, Zuckerberg resume de manera sencilla la clave de su éxito. ¿Por qué todos usamos Facebook? ¿Por qué no otra red social? Porque en ella podemos registrar toda nuestra actividad, publicar un post en Blogger o Wordpress, compartir un enlace en delicious, twittear o colgar una foto en Flickr, algo que no han logrado integrar con tanta eficacia el resto de redes sociales. A fin de cuentas, dejar que la gente comparta lo que quiera y como quiera.

"Sólo es una herramienta", replicaba Javier Leiva en los comentarios de su archiconocido post refiriéndose a hotmail (creo haberle leído referirse así también acerca de los blogs) y es que esa es la maravilla de Facebook, es una herramienta que inspira y que permite a cada uno hacer lo que le dé la gana con ella: grupos de profesionales, servicios bibliotecarios, o personajes inventados.

Pero no sólo eso, el hecho de que se esté unificando en cierto modo el canal de comunicación de las personas abre una importante brecha para la investigación. De igual modo que hace menos de un año se comenzaba a investigar sobre las relaciones que se establecían entre los blogs [pdf] hasta el punto de identificarse un pequeño nicho como es el de la biblioblogosfera, ahora se podrán establecer relaciones personales o profesionales, se podrán identificar colegios invisibles, reabriendo de paso un viejo debate sobre la privacidad de las redes sociales.

jueves, 29 de mayo de 2008

Privacidad y redes sociales

Desde hace un año guardo en mi lista de favoritos un fascinante artículo de Wired sobre Wang Xiaoning, no sé si conocen el caso, un disidente chino que se comunicaba con sus compañeros a través de una cuenta de correos de Yahoo! y que fue detenido y encarcelado por el gobierno previo chivatazo de Yahoo!, al igual que este sonado caso también están los de sus compañeros Shi Tao y Li Zhi . La encarcelación de Wang Xiaoning fue en 2002, no fue hasta 2007 y en Estados Unidos cuando su mujer pudo denunciar a la compañía por desvelar información privada.

Y es que el desarrollo de Internet, las indudables oportunidades de comunicación que ofrece y los beneficios que éstas conllevan (como publicidad, promoción, etc.) llevan consigo ligada la necesidad de ofrecer datos personales que pueden acabar volviéndose en nuestra contra. Ahora con las redes sociales, el problema se acrecenta y las alarmas se disparan. Está el bochornoso caso del hijo de un político mexicano al que pillaron in fraganti gracias a unas fotos colgada en Facebook.

Pero si bien estos casos son extremos, las redes sociales suponen una amenaza ya que hacen públicos datos considerados confidenciales. Sí que se suele afirmar que el usuario lo hace plenamente consciente y por voluntad propia, pero ¿es esto suficiente? Las redes sociales son pocas y muy grandes por lo que la cantidad de información que contienen es muy importante. De hecho, no sólo tienen un gran valor comercial, sino también de investigación sociológica y está suscitando mucho interés.

El debate está servido y parece que va a dar mucho de qué hablar.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Personalización vs. Privacidad

Históricamente, la recuperación de la información se ha basado en un intento por controlar la información. Ordenar por categorías, clasificar, indizar, crear rankings, ha sido durante mucho tiempo la tarea de los PDI. Desde aquel intento frustrado de Paul Otlet para crear el Repertorio Bibliográfico Universal, ésta ha sido casi una obsesión para el documentalista/bibliotecario.

No obstante las cosas han cambiado, el objeto de estudio no es el mismo. Poco a poco, el documento ha ido abandonando ese lugar central que se le otorgaba y ha sido ocupado por el usuario. Desde mi punto de vista, la recuperación de información no se centra tanto en satisfacer necesidades de información concretas, sino en proporcionar información que sea susceptible de interesar al usuario.

Las grandes empresas 2.0 se centran cada vez más en establecer perfiles de usuario. La primera fue Amazon, ahora Google también utiliza sistemas de recomendaciones en Reader. Lo curioso de todo este fenómeno es que, en cualquiera caso, se tratan de herramientas documentales, de las que se aprovechan para vendernos o sugerirnos productos.

Los sistemas de recomendaciones sociales ofrecen, a primera vista, un sinfín de ventajas, no se me invade a anuncios, se me sugieren cosas que puede que necesite. No obstante, la gran cantidad de información personal de la que se nutren estos servicios ofrece sus dudas.

Se trata, en mi opinión, del gran enemigo de este sistema, muy eficiente, por otra parte. Ahora Google utilizará los contactos de Gmail para la creación de redes sociales. Pero, ¿nos podemos fiar de Google? De Google o del que toque, cuidado.


miércoles, 14 de noviembre de 2007

III Foro de especialistas en Información y Documentación en Andalucía

Por tercera vez consecutiva, la AAD repite formato y va asentando su foro anual como un lugar de encuentro para los profesionales de la información en Andalucía. Así pues, el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, se celebrará en la Casa de la Provincia, en Sevilla, el III Foro de la AAD cuyo lema, este año será "La Web Social: Nuevos retos y estrategias en la Sociedad de la Información" [.doc]. Un tema candente y más que acertado, tal y como demuestra la fuerte apuesta que las empresas del sector están haciendo en este sentido.

Además, este foro servirá también como un encuentro entre importantes representantes de la bibliogosfera española. Allí estarán Álvaro Cabezas, Catuxa Seone, Didac Margaix y un largo etcétera de personas que tienen mucho que decir en este tema y que aportarán y clarificarán mucho en todo esto de la web social. Sin duda una buena oportunidad para poner ideas en común y conocer algunos esbozos de lo que parece ser el futuro de Internet.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Minube: Red social de viajes

Nace minube.com, por fin se va haciendo más fácil organizarse las vacaciones desde el ordenador y no estar dando tumbos como un loco.

Minube no es un buscador de viajes cualquiera, su página principal tiene cierto parecido a Trabber, aquel buscador de vuelos baratos, pero va mucho más allá. No sólo te permite buscar vuelos baratos, sino que también permite buscar hoteles económicos...


Y luego está el componente social. En mi opinión el más importante. Está claro que todo ese rollo de la web 2.0 es ya un hecho y las empresas lo saben. Para ello, los trotamundos y todo el que quiera puede colgar ahí sus rutas, itinerarios, fotos, vídeos, para ayudar al visitante en la elección a la hora de planear las vacaciones.


Parece ser que dentro de poco las vacaciones también serán 2.0