domingo, 7 de septiembre de 2008

Productividad personal: no perder el tiempo

El verano, además de ser la época del disfrute y del descanso por excelencia, es la época en la que muchos aprovechamos para hacer limpieza y organizarnos de cara al próximo año. "La vuelta al cole" es una sensación parecida a la de año nuevo, en la que uno se suele hacer miles de buenos propósitos para acabar con los agobios de última hora que nos han acompañado desde siempre. No dejar las cosas para el último momento, establecer horarios de trabajo, comprarse una agenda, son algunas de las medidas que solemos adoptar. Todavía tengo agendas sin usar de hace cuatro o cinco años, más o menos el momento en el que decidí dejar de gastar el dinero tontamente y acepté el desastre organizativo que soy. Sin embargo, establecer un entorno de trabajo adecuado resulta indispensable para estimular la capacidad de trabajo y "encontrar" en cada momento lo que se necesita.
This mess here around us is rather like my mind; it may be a good image of what goes inside me, that's what it's like, my life is like that.
Eso era lo que afirmaba Francis Bacon (el pintor, que no el filósofo), a la derecha tenéis una foto de su estudio que reafirma sus palabras. Y es que el orden o el desorden no tienen por qué ser indicativos de productividad y organización o desastre inminente, más bien se suele tratar de crear un ámbito que sea adecuado para el trabajo y para la creatividad. De hecho, hay un interesante artículo sobre la importancia del estudio del artista a la hora de ponerse a pintar y la imposibilidad de hacerlo en otros entornos. Leí por ahí que algo parecido le ocurría a Duke Ellington, creo (no estoy muy seguro de que fuera él ni de donde lo vi) que fue aquí. Decía que le era imposible componer cuando estaba en su casa, sólo conseguía hacerlo en mitad de las giras, cuando más estresado se encontraba.
Hoy día no solamente se debe hablar del espacio físico, sino del entorno virtual en el que se desarrolla nuestra actividad: Internet. Pues hablar del ordenador cada vez resulta más arcaico y no se entiende la máquina sin la red. La infoxicación está alcanzando tales niveles que está empezando a poner nerviosa a mucha gente hasta el punto de proponer medidas desproporcionadas. Pero el caso es que es una realidad que tarde o temprano habrá que afrontar. Si a esto añadimos el fenómeno conocido como commodization of news (acomodación de noticias, tal vez), cada vez es más patente la necesidad de gestionarse de alguna manera para no perder el tiempo.
Pero hay que tener claro una cosa: nada es casual. Desde el momento en el que información pasa a convertirse en un producto, la única forma que tienen las empresas es buscando su consumo desmesurado. Pero es que ya lo dijo Nicholas Carr, el que parece ser el nuevo gurú de Internet, la forma en que se nos presenta la información resulta confusa y siempre busca llamar nuestra atención hacia nuevos enlaces que nos distraen de aquello que nos interesaba en un principio, utilizando como arma el enlace y menguando nuestra capacidad de concentración. De hecho, cada vez proliferan más los blogs sobre productividad personal y los consejos para no perder el tiempo y organizarse.

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