miércoles, 15 de octubre de 2008

Blog Action Day: Las barreras del entendimiento

Hoy es el Blog Action Day, ese "supuesto día" en el que se hace una llamada a los blogs para que escriban sobre una misma temática con la finalidad de centrar la atención en algún problema de índole mundial para así concienciarse un poco.  El año pasado fue sobre el calentamiento global e hice una irrisoria aportación a la causa. Este año el tema central es pobreza y no voy a ser menos.

Hace ya algún tiempo me topé con una idea que me llamó terriblemente la atención: las dos culturas. Gente de letras y de ciencias enfrentada y condenada a no entenderse simplemente y llanamente (he aquí la paradoja) por ignorancia. De hecho, en su momento reflexioné acerca de esa interesante idea y durante mucho tiempo siguió rondándome la cabeza. Hasta el punto que acabé leyéndome el libro de Snow "The Two Cultures", de donde parece ser que surge toda esta historia.

Se trata de un pequeño ensayo a partir de una charla que dio el hombre y su posterior texto rebatiendo las críticas vertidas sobre el primero. Aunque se le podrían objetar muchas cosas de las que afirma e incluso alguna premisa de la que parte, es sin duda alguna, una idea muy sugerente. Sobretodo, y aquí lo más interesante, por el objetivo (un tanto optimista e ilusorio, eso no lo discuto) de que acabar con esa falta de entendimiento llevará precisamente al fin de la pobreza y de la desigualdad en el mundo.

Para ello, nos ilustra de la siguiente manera:

La Revolución Científica como tal es un hecho muy reciente consecuencia directa de la Revolución Industrial. Se ha pasado de una mejora constante de la tecnología basada en el ensayo y el error, a una mejora basada en una estructura científica bien consolidada donde el desarrollo y la innovación no vienen de la mano de grandes figuras pseudocientíficas que tienen un perfil más bien técnico y que carecen de cierto bagaje científico, sino de los grandes avances científicos. Esto hace que la distancia referida al entendimiento de cómo funcionan las cosas que nos rodean y que utilizamos de manera habitual, sea cada vez mayor entre los científicos, artífices de esos artefactos, y el resto de la sociedad. Esto hace que la otra gran entidad social, encargada del desarrollo "cultural" (¿acaso la ciencia no es parte de la cultura de una sociedad?) e intelectual (¿los científicos no lo son?), los intelectuales, los grandes pensadores, queden también relegados a un segundo plano. Ellos, que son los que mueven al pueblo llano y los inspiran, se vuelven incapaces de entender el lenguaje de los científicos, acabando por renegar de ellos.

Por su parte, los científicos no se quedan atrás. Cada vez tienen menos tiempo para leer poesía y filosofía y lo dedican en leer artículos científicos, dejando de lado una importante base cultural que se consideró prescindible en su formación en aras por intentar formar a los mejores científicos. Creándose de este modo un mal rollo entre ambos grupos que no solamente no se comprenden, sino que además no tienen ningún interés por hacerlo. Aislándose de este modo los científicos por un lado y volviéndose más histéricos en sus menciones a la ciencia los intelectuales. De este modo, se acaba con un diálogo que podría haber permitido a la sociedad crear un camino lógico y consensuado hacia un mundo mejor y dirigiendo los esfuerzos de unos y otros hacia objetivos más enriquecedores como el fin de las desigualdades en el mundo y como consecuencia, el fin de la pobreza.

En este tono positivo y alentador, Snow invita a una superación de esta barreras empezando por los cimientos: una educación menos especializada, al menos en sus primeras fases. En todo un alarde de optimismo llega a afirmar que si la revolución industrial supuso la llegada de una calidad de vida prometedora, los países pobres, que ya saben que se pueda hacer dicha revolución y cómo se puede hacer, no tardarán (con ayuda de las dos culturas) en alcanzar el primer mundo acabando con la desigualdad.

Tal vez a alguno le parezca una locura todo esto y tal vez no le falte razón. Pero sí que hay una cuestión muy importante detrás de todo esto. La excesiva especialización está creando barreras entre los intelectuales (científicos o no) que está acarreando ya las primeras consecuencias. Ya he oído a varios profesores (de letras) decir en clase que ellos no creían en el calentamiento global, como si de una religión se tratara, Álvaro reflexionaba el otro día sobre la utilidad de mucha de la literatura científica y hay toda una polémica suscitada por los artículos de troglodita que escribe últimamente Juan Manuel de Prada.

1 comentario:

  1. Hola, soy Bibliotecaria graduada y trabajo muy bien. Si bien al principio no fue facil imponer y hacerme un lugar, tratando de que se respete mi rol, logre con el tiempo ser escuchada, me gusto este post porque me identifiqué con varias razones para ser bibliotecaria, yo trabajo en dos escuelas en argentina y es muy gratificante, aparte de tener mucha autonomia en cuanto a la toma de decisiónes, hago tambien trabajo docente fomentando la lectura en las aulas, poco s poco ycon mucha dedicacion se puede lograr.

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